Andén 0

El Ayuntamiento de Madrid está llevando a cabo una decidida política de conservación y recuperación del patrimonio de la ciudad y, muy particularmente, de su patrimonio industrial, quizá el más singular, menos conocido y más amenazado, debido a su obsolescencia funcional a causa de las transformaciones tecnológicas.
Se está procediendo así a la recuperación de valiosos exponentes de la historia industrial de Madrid, dotándolos de nuevos contenidos que aseguren su preservación y disfrute por parte de los ciudadanos. Este es el caso de la rehabilitación y conversión del antiguo matadero de Arganzuela en MataderoMadrid , -un gran centro dedicado a la creación actual-, o el de la recuperación de la Serrería Belga, que se convertirá en Intermediae/Prado, -un novedoso canal de expresión de las nuevas formas y procesos creativos y de pensamiento-.
La antigua estación de Chamberí y la Nave de Motores de Pacífico, no solo son dos singulares ejemplos de ese patrimonio industrial, sino que constituyen hoy el más valioso testimonio del nacimiento de la Compañía del Metropolitano Alfonso XIII, -germen de la actual Metro de Madrid-, tan vinculada a la reciente historia de la ciudad. Conscientes del valor de estos espacios, el Ayuntamiento de Madrid, a través del Área de Las Artes, y Metro de Madrid, han suscrito sendos convenios para llevar a fin un ambicioso proyecto, denominado ANDÉN 0, que permitirá su próxima apertura al público.
El Proyecto
La estación de Chamberí y la Nave de Motores de Pacífico serán las dos sedes de un único centro, ANDÉN 0, que servirá para acercar a los madrileños al conocimiento de la ciudad y de su historia reciente. Ambos espacios constituyen un valioso patrimonio, no solo desde el punto de vista de nuestra historia económica e industrial, sino también desde los puntos de vista artístico y tecnológico. Convenientemente restaurados, darán soporte a un amplio programa de contenidos, apoyado tanto en medios expositivos tradicionales como en modernos sistemas audiovisuales.
ANDÉN 0 se ha concebido como una ‘máquina del tiempo’, a través de la cual los visitantes podrán realizar un viaje por la historia del metro y la ciudad, comenzando en las primeras décadas del s. XX, pasando por los momentos en los que el Metro durante la Guerra Civil se convierte en refugio de ciudadanos durante los bombardeos aéreos -, y acabando en la etapa actual de expansión más allá de los límites del municipio.
Pero no sólo la ciudad y su historia serán objeto de consideración: el transporte y sus implicaciones en las transformaciones urbanas y sociales, la arquitectura, la ingeniería, la tecnología y su evolución, la publicidad y el diseño, son algunos de los muchos aspectos que también tendrán cabida en ANDÉN 0.
El Proyecto / La estación de Chamberí
La estación de Chamberí pertenece a la primera línea de metro, inaugurada en Madrid en 1919: la línea 1, que cubría el trayecto Puerta del Sol - Cuatro Caminos y contaba con ocho estaciones.
A principios de los 60, por razones de servicio, fue preciso aumentar la longitud de los trenes y, ante la imposibilidad de prolongar los andenes de la estación de Chamberí, se clausuró la estación, procediéndose a su cierre definitivo en 1966. Desde entonces, la estación se ha conservado como la concibió su arquitecto, Antonio Palacios, que en su diseño optó por una solución funcional muy simple en cuanto a recorridos y organización general, y por unos acabados muy sencillos, pero de cuidadísima ejecución.
La decoración interior se basa en juegos ornamentales planos, con combinaciones de líneas y color. La bóveda de la estación está recubierta de azulejo blanco biselado y sus estribos están decorados con grandes recuadros, acusados por una ancha faja de azulejos sevillanos que dibujan el marco de una serie de carteles publicitarios, también de cerámica. Estos carteles son uno de los grandes atractivos de la estación, pues se conservan prácticamente tal y como fueron creados en la década de los 20.
En su proyecto de rehabilitación, los arquitectos Pau Soler y Miguel Rodríguez han querido mantener el carácter misterioso que ha conservado la estación tras los cuarenta años que ha permanecido cerrada. Para ello, en lugar de reconstruir el antiguo acceso, han optado por crear uno nuevo, completamente accesible y casi independiente de la estación, limitando su intervención en ésta a la restauración de elementos, muebles e inmuebles, y a la instalación de elementos de protección para el público. Desde un andén, debidamente protegido, los visitantes podrán contemplar los carteles publicitarios, convenientemente restaurados, y, con la ayuda de elementos museográficos, recorrer la historia de Metro desde su inicio hasta nuestros días.
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El Proyecto / La Nave de Motores de Pacífico
La Nave de Motores de Pacífico, que formaba parte de una central eléctrica de la entonces llamada Compañía del Metropolitano Alfonso XIII, fue construida entre 1922 y 1923 y empezó a funcionar en 1924. En su interior están instalados tres impresionantes motores diesel y el resto de la maquinaria (alternadores, dinamos, baterías, etc) que, en su momento, sirvieron para generar y almacenar la energía gracias a la cuál funcionaban los trenes del metro. Durante la Guerra Civil, y debido a las restricciones, también proporcionaron energía eléctrica la ciudad, a través de la compañía Unión Eléctrica Madrileña. Con el paso del tiempo, y a medida que las compañías fueron capaces de asegurar un suministro cada vez más regular, la central, que en su momento fue la de mayor potencia instalada en España, fue quedando obsoleta, y dejó de funcionar en 1972, siendo definitivamente clausurada en 1987.
El edificio, construido según proyecto de Antonio Palacios (entonces arquitecto de Metro), comparte con otras obras del autor la claridad de concepción, atención al detalle y exquisita ejecución que caracterizan todo el trabajo de uno de los grandes artífices de la imagen de la ciudad de la primera mitad del siglo XX.
Las obras de restauración, que se están llevando a cabo según proyecto del arquitecto Carlos Puente, devolverán a la nave su aspecto original, tanto exterior como interiormente, y van acompañadas de la limpieza y restauración de toda la maquinaria y demás elementos muebles.
Gracias a estas intervenciones, y con el apoyo de elementos expositivos y museográficos, se recreará para el público el funcionamiento de la central tal como fue concebida en el inicio de la andadura de Metro.
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